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Viaje en el tiempo. Del Kline a la chaiselongue

Viaje en el tiempo. Del Kline a la chaiselongue

¿Te apetece un viaje en el tiempo? Del kline a la chaiselongue // Los romanos ya disfrutaban de lo que hoy conocemos como chaiselongue           

A todos nos agrada recibir a familiares y amigos en casa. Compartir tu tiempo con las personas a las que quieres y aprecias resulta necesario y saludable. Sin duda alguna el salón comedor es el espacio con mayor capacidad de convocatoria, y acertar con la elección del sofá es condición indispensable para que tus sobremesas, reuniones, celebraciones y fiestas resulten entrañables y memorables. Si deseas que tus invitados queden satisfechos, felices, con ganas de repetir, confía en Tutto Confort para no equivocarte nunca al elegir tú sofá.

 

 

Aunque pensemos que hoy en día somos más ingeniosos e innovadores que en épocas anteriores estamos muy equivocados. Lo que hoy conocemos como chaiselongue, un modelo de sofá que posee una prolongación en forma de L que permite mantener las piernas estiradas, una especie de diván, ya lo disfrutaron los griegos y los romanos. ¿Te apetece un viaje en el tiempo? Tutto Confort te acompaña.

 

Roma fue una de las ciudades más poblada y espléndida del mundo. Los romanos pudientes vivían en la domus, una vivienda independiente en planta rectangular que contaba con distintas partes. El atrium (patio central), el cubiculum (dormitorio), el triclinium (comedor), el tablinum (despacho), la culina (cocina) y el peristylum (jardín con columnas).

 

En el triclinium (comedor) se servía la cena, todo un ritual en la vida doméstica romana. Los comensales, a los que se les lavaban los pies al entrar y se descalzaban durante la cena, disfrutaban de la comida recostados sobre su lado izquierdo en el kline, especie de diván o lecho, frente a una mesa central. Esta costumbre, comer medio tumbados en lugar de sentados, ya era popular entre los griegos a principios del siglo VII a. C.

 

En Roma las casas de las familias más adineradas podían tener dos o más triclinium (comedor). Según las estaciones del año y la orientación de la casa con respecto al sol usaban uno u otro. Los utilizados en primavera y verano solían estar abiertos hacia el atrium (patio central) o al peristylum (jardín con columnas).

 

El kline, lo que hoy bien podría equivaler a una chaiselongue, evidentemente solo era accesible a los más ricos. Las clases más bajas, la gente común, comían sentados. ¡Cómo han cambiado las cosas!, afortunadamente.

 

Hoy en día Tutto Confort dispone de una amplia colección de sofás, sofás chaiselongue, sofás cama y sillones relax de gran calidad, asequibles a todos los bolsillos. Y si por casualidad el modelo que más te apetece, tú sofá soñado, puede suponer una inversión quizás algo elevada, siempre podrás esperarte a las rebajas de verano o invierno para adquirirlo a un precio excepcional. Con la plena seguridad de que Tutto Confort baja los precios pero nunca la calidad. Además si el pedido lo realizas telefónicamente obtendrás un 4% de descuento en tu compra.

El kline, de forma rectangular, apoyado sobre cuatro patas, estaba compuesto por un bastidor que sujetaba una red de tiras de cuero entrecruzadas. Podía tener un apoyabrazos o un cabezal. El armazón se recubría con telas de cuero, lana, lino o seda. El lecho, los almohadones y diferentes cojines, que se colocarían cerca del brazo o contra el apoyabrazos, estarían rellenos de lana, plumas, hojas, heno o paja. Las patas de madera o de bronce podían presentar soportes torneados y curvos. Algunas veces se cincelaban y otras se se recubrían o incrustaban de plata y metales preciosos.

 

Aunque el kline pudiera resultar cómodo, no lo pongo en duda, no es comparable al mueble tapizado del que disponemos hoy en día. El avance e innovación respecto a estructuras, resortes, mecanismos, materiales, revestimientos y telas resulta espectacular y constante. Mejorar la confortabilidad, versatibilidad y duración del sofá siempre ha sido primordial para Tutto Confot.

 

Un ejemplo de evolución son las estructuras o armazones de los sofás de madera maciza (pino, haya) o metálica (aluminio, hierro, acero), que aportan y garantizan suficiente robustez para impedir que se deforme con el paso del tiempo y el uso. Y qué decir de los respaldos abatibles, reclinables, de fibra hueca siliconada que generan un extra en confort. También han evolucionado en flexibilidad y comodidad los apoyabrazos, reposapiés y reposacabezas. El cabezal reclinable, se ajusta y adapta tanto al diseño y ergonomía del sofá y a la profundidad del asiento, como a la altura del cuello de la persona.

 

Una de las tendencias más fuerte en cuestión de materiales son los sofás con asientos viscoelásticos.La viscoelástica es una fibra con gran resiliencia, es decir, con mayor flexibilidad, adaptabilidad y recuperación de su forma original. Además es hipoalergénica y transpirable. Los sofás chaiselongue con asientos viscoelásticos, además de estar muy de moda, son totalmente recomendables para aquellos que buscan una sentada envolvente.

Si los romanos usaban telas de cuero, lana, lino o seda hoy Tutto Confort fabrica sofás con piel bovina curtida al cromo, recurtida con resina sintética que aporta cuerpo y elasticidad al mismo tiempo. Pieles versátiles llenas de fuerza, vigor y naturalidad que acarician con su suavizad y te envuelven con su calidez. Y si la piel no es lo tuyo también dispones de una variada colección de tejidos, de infinidad de colores. Microfibra y compuestos 100% poliéster que además de ser bonitos, elegantes y resistentes son lavables, e incorporan tratamientos antimanchas.

En Roma, el triclinium (comedor) podía albergar dos kline, dos lechos (biblinium) o tener capacidad para tres personas (tricilinio). Una variante posterior fue el stibadium, una especie de diván o sofá semicircular, que servía de lecho en los comedores romanos de la élite, donde se podían reclinar entre siete y una docena de personas. Este tipo de sofá era común para comer al aire libre y solía estar cubierto por un toldo que descansaba sobre columnas. Dentro de las casas y villas aristocráticas se estima que comenzó a usarse a finales del siglo II y siglo III.

 

Si visualizas en casa un sofá rinconero, si es la opción que más te apetece, sea una u otra la disposición y el espacio de tu salón todo tiene solución, porque ahora la oferta en este tipo de sofás no es tan limitada como antes. Si te sobran metros Tutto Confort te indicará cómo colocar tu sofá rinconero para, por ejemplo, delimitar distintas zonas, crear dos ambientes. Y si el espacio escasea también puede resultar una propuesta muy acertada, precisamente para eso, para aprovechar y ganar metros, todo dependerá de cómo y dónde lo integres.

Además de ganar en comodidad y diseño las tendencias del mercado apuntan a la búsqueda de versatilidad en sofás. De la mano de Tutto Confort podrás decantarte por un sofá chaiselongue extensible, al que podrás dar uso como una gran cama, como una amplia plataforma a compartir con tu pareja, hijos o amigos. O por un sofá extensible a cama, sin tener la más mínima duda como sí sucedía hace años en si ibas a perder en comodidad y bella presencia. Actualmente el avance estructural de estos modelos hace que apenas se diferencie de un sofá no extensible.

Al igual que los romanos heredaron muchas costumbres de los griegos haz tú lo mismo, aprovéchate de la experiencia de Tutto Confort y no te equivocarás al elegir sofá.